Cuando supe de la existencia de la ciudad encantada no dudé en visitarla si viajaba a Cuenca. Así fue y no me decepcionó en absoluto. Se trata de un conjunto de piedras que, por la acción de la naturaleza, fueron adquiriendo formas de objetos, personas o animales, como el torno, el mar de piedra, el barco, una foca o un perro. Si buscas un lugar original, este es tu sitio. Además, está situado en plena naturaleza y visitarlo será un ejercicio de relajación de lo mejor. Si planeas un viaje a este lugar, puedes alojarte en las cabañas El Descansito, cerca de Cuenca, un alojamiento romántico e idóneo para la intimidad. Es muy recomendable antes de llegar hacer una parada en el mirador del Ventano del Diablo
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